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jueves, 16 de marzo de 2017

A pesar de eliminarse la ley “Pies Secos, Pies Mojados” el tráfico de personas hacia EEUU sigue siendo un negocio para los balseros.

Por: Javier Rivero


El 12 de enero de este año Barack Obama en funciones como presidente de los Estados Unidos de América eliminó la Ley “Pies secos, Pies mojados” aquella que había acabado con la vida de miles de cubanos que se dejaron llevar por el sueño americano zarpando en embarcaciones precarias que poco podían aguantar el rigor de la travesía hacia las costas de Florida. 

A partir de ese momento todo aquel que llegara de forma ilegal a EEUU se le repatria al instante. No obstante a eso existe un grupo de balseros que se resisten a dejar tan lucrativo negocio de traficar personas por el Mar Caribe y continúan arriesgando la vida de cubanos que desean mejorar su nivel de vida.

Según me cuentan la guardia costera de Estados Unidos interceptó el pasado 12 de marzo a una lancha rápida de color blanco que llevaba 27 cubanos, 15 hombres, 11 mujeres y un menor de edad.

 Miguel Broche Ortiz y Miguel Ferrer Rodríguez son los nombres de los traficantes que una vez más arriesgaban la vida de estos cubanos lucrándose desmedidamente con la desgracia ajena. A pesar de haber sido condenados años atrás por contrabando de personas “vean la noticia aquí”. 


para mas información ver artículo 14yMedio

miércoles, 21 de octubre de 2015

Migración Cubana a los EUA: Imposible tapar el sol con un dedo

Por Javier Rivero:



Defender mi condición de cubano, de cubano emigrado a los Estados Unidos, es sin dudas uno de los principios más sagrados en mi vida, pero pretender tapar el sol con un dedo no sería ni honorable, ni digno.

Al leer un artículo publicado a nombre de Fabiola Santiago en la edición de “El Nuevo Herald” fechada el pasado 19 de octubre me doy cuenta de que algo va a pasar con respecto a la Ley de Ajuste Cubano, y no es que intente posar de Gurú, ni de visionario, es sencillamente aceptar con vergüenza ajena el hecho de que junto a muchos cubanos, la inmoralidad y la corrupción ha brincado también el charco.

Hago mías las palabras de Fabiola Santiago cuando reconoce “… me duele abogar por cerrar la puerta a otros. Pero lo que está ocurriendo ya es demasiado. La evidencia ha ido aumentando durante años de que hay cubanos cometiendo fraude, aprovechándose de la ventaja de los extraordinarios privilegios que la ley de inmigración de Estados Unidos les otorga”.

Ciertamente, durante los últimos años no son precisamente los sectores más laboriosos de dentro de la sociedad en Cuba los que aportan la mayor cifra de emigrados. Reconocer entre los balseros que llegan a delincuentes comunes, prófugos de la justicia  y antisociales se ha lecho habitual, y lastimosamente, la realidad indica que son estos emigrados los que se han afiliado a grupos de traficantes, estafadores y sectores violentos de dentro de la comunidad, sobre todo en Miami.

Tengo que coincidir plenamente con el criterio de Fabiola Santiago: “… Los cubanos que tienen necesidad legítima de recibir estatus de refugiado deben seguir teniendo una puerta abierta, pero es hora de investigar minuciosamente este tipo de fraude y demandar acción del Congreso para actualizar la Ley de Ajuste Cubano”.

Pretender que todos los cubanos que venimos a los Estados Unidos debemos ser considerados como Refugiados Políticos, es a mi juicio, el principal error que se ha cometido en este caso. Pudieran existir casos muy puntuales para incluirse en esta categoría como existen en cualquier lugar de mundo, pero hay que reconocer que la mayoría de los cubanos que vinimos a este país, lo hicimos de manera ilegal, agobiados por las carencias que existen en Cuba, y contradictoriamente los personajes que pudieran ser considerados en algún momento Refugiados Políticos porque se auto titulan miembros de los grupos Opositores al Régimen, aún continúan paseándose por las calles de nuestro país, recibiendo dinero fácil del exilio, sin trabajar, sin preocupaciones y para colmo, viajan sistemáticamente en aviones, a cualquier lugar que se les antoje.

¡Es verdad que algo tiene que pasar con esta Ley de Ajuste! No recocer este hecho sería, como ya he dicho, pretender tapar el sol con un dedo.    


jueves, 8 de octubre de 2015

Leonardo Cabrera León y Michell Sosa Rodriguez dos Traficantes impunes orgullosos de su vida.

Por Javier Rivero.


Ya son 27 296 los cubanos que de una forma u otra han logrado acceder a los Estados Unidos en lo que va del año 2015, la mayoría lo hizo obligado por la precaria situación que los agobiaba cada día, entre esos me encuentro yo.

Muchos no lo lograron, es triste hablar de esto pero es la realidad. No me queda dudas de que aun cuando la posibilidad de la muerte siempre acecha a los que se atreven a esta aventura, siempre habrá quien lo continúe intentándolo. Lo más triste, desgraciadamente, no termina ahí. Lo más triste de todo, sin lugar a dudas es que siempre habrá quien continúe pretendiendo vivir a expensas de este sueño que es de todos por derecho y como sueño al fin, no debe tener precio.

Aunque mi tierra natal es Caibarién, me siento villaclareño y como tal obró desde el mismo día que llegue a este país, tratando de solidarizarme con cuanta persona llega desde esa región de la cual me siento tan orgulloso. No tanto ahora que me cuentan sobre algunos coterráneos míos que sin piedad agobian la vida de alguien a quien recién conozco y que por lograr su objetivo de huir de Cuba ha comprometido su futuro y el de su familia al contraer una deuda de cerca de 40 mil dólares.

Sin temor alguno, hoy revelo la identidad de quienes en algún momento sufrieron la desidia de un viaje incierto y que ahora lucran con la desesperación sus hermanos.

Según me cuentan Leonardo Cabrera León y Michell Sosa Rodriguez sufrieron en carne propia la desdicha de los cubanos de la isla. Sin otra alternativa se dedicaron a la dificil labor de la pesca lo que les posibilitó adquirir la embarcación "Abismey" y en algún momento pudieron escapar y llegar a Miami. Desgraciadamente esta aventura les ofreció una visión torcida de lo que significa la emigración para los cubanos y sin pensarlo dos veces han comenzado una carrera de confrontación al humanismo y a la solidaridad lucrando desmedidamente con la desgracia agena.

Leonardo Cabrera y Michell Sosa de 29 y 42 años respectivamente, hoy son lancheros y traficantes de personas y drogas radicados en Miami. Ya no es la precariedad de los cubanos lo que los mueve, ahora piensan en grande y grande será la decepción en el momento de sus caidas. Sin dudas sus coterraneos de Sagua la Grande ya estarán pensando en ellos como vía para escapar del infirno en que viven, pero no lo harán conformes sino resignados a someter sus sueños a la codicia de quienes fueron en algún momento sus hermanos y compañeros del barrio.